Con gran preocupación y lástima hemos visto los colombianos el desastre causado por la intensidad de las lluvias en los últimos meses en el país. Según los datos del Sistema Nacional de Prevención y Atención de Desastres, SNPAD, registra que la ola invernal ha dejado hasta la fecha 1.170.480 personas afectadas en 549 municipios en 28 departamentos más el Distrito Capital de Bogotá (desde el 6 de abril al 10 de noviembre), lo que representa el 52% del total del país afectado. Además, se reportan 116 personas muertas, 191 heridas y 20 desaparecidas. Un total de 1.654 viviendas han sido destruidas y 196.662 viviendas averiadas.
Según estadísticas del Departamento Nacional de Estadística, DANE, (2005), el 71% de las familias en zonas afectadas tienen necesidades básicas insatisfechas. Las inundaciones han causado dificultades de acceso especialmente a zonas rurales, obstaculizando la evaluación de los daños y necesidades como la entrega de asistencia de emergencia. Según información de las autoridades locales y ONG, las inundaciones han afectado fuertemente grandes áreas de cultivos y pequeña ganadería, deteriorando los ya precarios medios de vida, como la mayoría de la población en las zonas afectadas viven de la agricultura y el pastoreo. Las condiciones sanitarias que por lo general son muy básicas en las zonas afectadas han sido deterioradas por contaminación de las fuentes de agua, causando enfermedades como diarrea e infecciones respiratorias y de la piel. Se han reportado daños de viviendas, estructuras escolares y centros de salud.
El gobierno nacional gestiona la movilización de recursos a través del Fondo de Regalías para reponer los recursos del Fondo de Calamidad, dado que a la fecha se han invertido cerca de 18 millones de dólares. Por su parte el ‘`0p-ha movilizado insumos médicos y recurso humano para la atención de las necesidades de salud en las regiones afectadas.
El sistema de NNUU a través del Grupo UNETE viene apoyando a las diferentes instancias del gobierno Colombiano, se ha dispuesto una respuesta interagencial y la posibilidad de solicitar fondos del CERF.
OPS a través de las oficinas de terreno viene acompañando a las autoridades en el nivel local en las acciones de respuesta y en el manejo de la información, se ha establecido una estrecha comunicación de con la Oficina de Emergencias y Desastres del Ministerio de la Protección Social y se han definido las acciones prioritarias a desarrollar.
Declaración de emergencia
El Gobierno trabaja en un Decreto de "Calamidad Nacional" dada la afectación del 52% del país y la perspectiva de que las lluvias continúen dejando más afectados, lo que le otorga facultades extraordinarias al gobierno para movilizar recursos internos; así mismo hacer el llamamiento al sector privado y a la Cooperación Internacional para que apoye la respuesta a la situación.
Ayuda Internacional
La Dirección de Gestión del Riesgo, mediante comunicación de referencia OFI10-41208-DGR-0260, dirigida al Coordinador Residente y Humanitario del SNU en Colombia, hace solicitud de apoyo al Sistema Integral de las Naciones Unidas para mejorar la capacidad de respuesta del gobierno nacional frente a la emergencia por la Ola invernal que vive el país.
En términos generales podríamos decir que se han hecho todas las gestiones necesarias para atender la emergencia, pero absolutamente nada para prevenirla, preocupa la ausencia de Estado que ha sido totalmente ajeno a controlar la ocupación del territorio en zonas de alta vulnerabilidad, los constructores inescrupulosos que han construido en esas zonas, la falta de un estado fuerte que haga cumplir las normas contempladas en los Planes de Ordenamiento Territorial, POT, los funcionarios corruptos que dan las licencias para construir viviendas ahí, la debilidad y pobreza de los Sistemas locales y departamentales para prevenir y atender los desastres y sumado a ello, la indiferencia y el desprecio con el cual los gobernantes locales y regionales adoptan políticas y destinan presupuesto para prevenir y gestionar el riesgo y por otro lado la pobreza y la exclusión social que impida que la gente más pobre acceda a vivienda dignas y seguras.
Pareciera como si nada se hubiera aprendido de las experiencias dejadas por los grandes desastres que han ocurrido en el país en los últimos 25 años, desde la avalancha de Armero hasta el terremoto del eje cafetero, todo se reduce a atender la emergencia, pero nada a prevenirla, para la muestra un botón, el Comité Regional de prevención y Atención de Desastres del Quindío, CREPAD lo componen dos contratistas y una camioneta y eso que el terremoto ocurrió apenas hace 11 años.
Por Betty Martínez. S
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